¿Qué te estás demostrando con la vida que estás llevando hoy?
Cuidarte no es opcional, es tu responsabilidad. Nadie puede vivir tu vida por vos, nadie puede sentir por vos, nadie puede hacerse cargo de lo que solo a vos te corresponde.
La forma en que vivís hoy es un mensaje directo hacia vos mismo:
hacia cuánto te valorás,
cuánto te respetás,
y cuánto estás dispuesto a hacer por tu propio bienestar.
A veces dejamos nuestra vida “al ahí se va”, viviendo en automático, postergando decisiones importantes, normalizando el malestar, el cansancio, la tristeza o la soledad.
Pero cada día que pasa, también estás tomando una decisión: decidir no hacer nada, también es decidir.
Cuidarte es asumir que:
- Nadie va a venir a rescatarte.
- No es justo que le exijás a otros lo que vos mismo no te das.
- Tu salud emocional y mental necesitan atención, no solo aguante.
Cuidarte es hacerte preguntas incómodas pero necesarias:
- ¿Qué estoy permitiendo que me haga daño?
- ¿Qué patrones estoy repitiendo que ya sé que no funcionan?
- ¿Qué necesito soltar para poder avanzar?
- ¿Qué estoy posponiendo por miedo, culpa o costumbre?
La responsabilidad personal no es para culparte, es para devolverte el poder. Si asumís responsabilidad, también asumís tu capacidad de cambiar.
Podés pedir ayuda, podés llorar, podés cansarte; todo eso es humano. Lo importante es que no te abandones a vos mismo en el proceso.
Cuidarte no es un acto de egoísmo, es un acto de amor y respeto hacia la vida que Dios te dio y hacia la persona que sos hoy.
Cuidarte es tu responsabilidad.
Lo que hagas con tu vida hoy, también es una forma de oración:
una forma de agradecer, de honrar y de decidir vivir con más conciencia.
¿Sentís que te descuidaste por completo?
Si estás viviendo en piloto automático, si te cuesta poner límites o si sentís que tu vida se te va en cumplir expectativas ajenas, la terapia puede ayudarte a recuperar tu lugar en tu propia historia.
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