La terapia de pareja inicia con 3 sesiones individuales para tener un panorama amplio, detallado y más preciso de los conflictos, fortalezas y compromiso de cada uno.
Quiero empezar mi procesoLa relación que anhelamos no se construye con palabras bonitas o promesas vacías, sino con acciones concretas y consistentes. Si decimos que respetamos a nuestra pareja, ¿qué hacemos para que se sienta respetada? Si decimos que la amamos, ¿cómo expresamos ese amor en nuestras acciones diarias? Si decimos que confiamos en ella, ¿cómo demostramos esa confianza en lo que hacemos?
La terapia de pareja inicia con sesiones individuales para comprender la dinámica única de cada persona, sus heridas, mandatos parentales y patrones automáticos que afectan la relación.
El respeto, el amor y la confianza no son solo palabras, sino compromisos que se demuestran con acciones diarias. En terapia trabajamos para que cada uno asuma su responsabilidad y construya la relación que desea vivir.
Quiero empezar mi proceso
La evaluación individual es clave para construir una relación sana y consciente.
Un espacio seguro para comprender, decidir y transformar tu relación. Hacé clic en cada pregunta para desplegar la respuesta.
La terapia de pareja implica realizar 3 sesiones individuales antes de la primera sesión conjunta para tener un panorama amplio y detallado de la relación.
Asume tu responsabilidad y construye la relación que deseas vivir.
Realizamos 3 sesiones individuales para conocer la historia personal, heridas de infancia, mandatos parentales y patrones automáticos que cada persona trae a la relación. Esto permite intervenciones precisas y reduce la reactividad en las sesiones conjuntas.
Entrenamos habilidades de escucha y expresión asertiva: pedir lo que necesito sin atacar, validar emociones y evitar respuestas automáticas. Reemplazamos “siempre lo haces” por “cuando pasa X yo me siento…”, promoviendo diálogo y no confrontación.
Diseñamos acuerdos y tareas concretas para llevar el respeto, el amor y la confianza al día a día: pequeños gestos, rituales de conexión y compromisos verificables que reemplazan las promesas vacías.
La creencia de que “tener la razón” es lo más importante. Esto genera peleas donde cada uno defiende su verdad sin escuchar realmente. Frases como “tú siempre haces lo mismo” o “yo tengo razón y tú estás equivocado” desgastan la relación y bloquean la comunicación.
Ver el amor como competencia: "yo doy más que tú". Se generan "Deudas de Amor" que nunca se terminan de pagar, El amor se ve como una carrera donde uno debe “dar más” que el otro para ganar...o donde uno deber dar poco para no perder tanto. Se manifiesta en actitudes como “yo hago más por la relación que tú” o “yo me sacrifico más”, "No vale la pena ser tan detallista, porque no lo valora"
La idea de que uno debe tener más poder o control en la relación, estableciendo roles rígidos. Se manifiesta en actitudes de dominación o sumisión, con frases como “yo decido porque soy el jefe” o “tú debes hacer lo que yo diga”, generando desigualdad, faltas de respeto y violencia verbal, emocional, física, psicológica y sexual.
Reconocer estos paradigmas es el primer paso para desmontarlos. En la terapia acompañamos a la pareja a identificar cómo estos patrones se muestran en pensamientos, emociones y comportamientos cotidianos, y los transformamos en acciones conscientes que fortalecen el vínculo: preguntar más, acusar menos; asumir responsabilidad propia y construir acuerdos prácticos que se verifican en el día a día.
No esperes a que los problemas crezcan. Comienza hoy a cuidar tu relación con acompañamiento profesional.