No sos lo que te pasó, sos lo que elegís hacer con lo que te pasó
El autocuido no es egoísmo, es responsabilidad. No se trata de olvidarte de los demás, sino de recordar que también existís vos en tu propia vida.
No sos lo que te hicieron, no sos lo que sufriste, no sos el error que cometiste.
Sos la persona que hoy puede decidir qué hacer con todo eso.
Autocuido es preguntarte con honestidad:
- ¿Cómo estoy?
- ¿Qué necesito?
- ¿Qué límites necesito poner?
- ¿En qué necesito ayuda?
Cuidarte no es un lujo, es una necesidad básica. Así como tu cuerpo necesita alimento, descanso y movimiento, tu mente y tu corazón necesitan atención, pausa y contención.
Muchas veces aprendimos a cuidar de todos menos de nosotros mismos. Aprendimos a posponernos, a tragarnos lo que sentimos, a aguantar. Y aunque esos mecanismos quizá nos ayudaron en algún momento a sobrevivir, hoy pueden estar saboteando nuestra vida.
Autocuido es comenzar a tratarte con el mismo respeto, cariño y comprensión que tenés con las personas que amás.
Autocuido es también hacerte responsable:
De tus decisiones.
De tus hábitos.
De tus vínculos.
De cómo te hablás a vos mismo.
No podés cambiar el pasado, pero sí podés decidir qué hacés hoy con la vida que tenés. El autocuido es ese movimiento interno donde dejás de vivir en piloto automático y empezás a elegir con más conciencia.
No sos lo que te pasó, sos lo que elegís hacer con lo que te pasó.
¿Te cuesta priorizarte y ponerte en primer lugar?
Si sentís que siempre quedás de último, que te cuesta decir “no” o que te descuidaste por completo, la terapia puede ayudarte a recuperar el respeto por vos mismo y a construir hábitos de autocuido real.
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